18th Febrero, 2008 por admin | Publicado en exposicions | Sin comentarios »
Aquest és el dia de l’inaguració.
26 de juny del 2007, al local de l’Associació de Ceramistes de Catalunya al Carrer Dr.Dou,9 de Barcelona.

Entrada de la sala, estaven prenent una mica l’aire: La Rossi, l’Antonia, l’Àngels, l’Anna, l’Àngel…

Aquí podem veure a l’Isabel Barbaformosa , Yukiko Murata i el Pere Fradera que ens el tapa la Maria Bofill.

Al fons :Carles Vives ,MºJesús i Antonio Sarmiento i en primer plà la Laura i la Neelam.

La Vicky, l’Aida i L’Emili Biarnés…

Aquest és el texte de Mª Antonia Casanovas que s’ha publicat a la Revista Cerámica d’Antonio Vivas, en el nº 107:
Universo de sugerencias
Estar rodeado de obras de Mia Llauder es como adentrarse en un mundo sugestivo y envolvente que provoca el despertar de los sentidos. Las formas blancas y negras, los formatos semiesféricos, redondos, cuadrados, ondulantes y puntiagudos recrean la vista. Las piezas se presentan formando instalaciones, agrupadas según su apariencia cuadrangular, anular o piramidal, multiplicadas. Predomina el pequeño formato pero también sorprende ver conjuntos que excepcionalmente ocupan una gran parte de la sala. En ocasiones es difícil apreciar el material con que han sido concebidos dado que su aspecto es mate y las superficies preferentemente alisadas. Esto se debe a una de las cualidades de la cerámica: su aspecto mutable tiene la capacidad de engañar al ojo del neófito. El público que visita la exposición de Mía se siente a la vez atraído por la diversidad conceptual de las obras que va encontrando e inquieto por tener que adivinar, antes de tocarlas, de qué componentes han sido creadas. A través del tacto no es fácil descubrir que las superficies lisas, ásperas y rugosas son de porcelana y de arcilla refractaria teñidas. Sólo los expertos y los profesionales y saben con certeza que la artista disfruta trabajando y creando nuevas texturas a partir de la mezcla de tierras de diferente procedencia. De vez en cuando se oye un tintineo, sonido agradable y cristalino, producto del roce entre las pequeñas placas que penden del techo. El sentido del oído se pone en alerta. El poeta chino Du Fu ya escribió en el siglo VIII que la porcelana era blanca como la nieve y resonaba como el jade. Yo diría que suena tan bien o mejor que el cristal de la mejor calidad. La sutil translucidez y sonoridad son dos de los aspectos inigualables de la porcelana.

Derrera la cortina podem veure a L’Anna Esteba, l’Elena i el Pere Fradera.

També les meves mestres de taller, Isabel Barbaformosa i Rosa Amorós.

També el Jordi Berrocal, la Coral i com no, una seguidora incondicional, la mare.
Útiles y conceptuales
Mía Llauder juega con los títulos de sus obras: bols, ventanas, cortina, columna, … Son objetos desposeidos de su carácter objetual, son conceptos hechos en porcelana, refractario y telas metálicas. Las Ventanas, por ejemplo, son obras que adoptan la forma de un marco negro, el de la ventana. Adheridos a él hay prominencias puntiagudas y filamentosas. Serán sus paisajes imaginarios?
La Columna, el elemento de la arquitectura clásica por excelencia, es a la vez contundente y evanescente. Una parte de la misma está hecha de tela metálica y aros de porcelana que configuran un potente cilindro, el resto es tan sutil como un móbil, tan delicado como el aire. Otro caso es el las pequeñas placas cuadrangulares unidas entre sí que cuelgan del techo formando las ristras que configuran la Cortina: una instalación que tiene nombre de objeto pero que en realidad no lo es.

I tanta gent … Gràcies.
Transgresión objetual
El modo con que Mia Llauder trabaja la arcilla es transgresor. Le gusta deformar las piezas realizadas a torno para borrar las trazas de esta herramienta ancestral e imprimir sus propias huellas en el barro. Este es el caso de Cilindres i xurros y el de Girantiu, un conjunto de discos irregulares de porcelana blanca y negra presentados en un panel.
Así mismo, concibe sus obras desde un punto de vista anti-objetual. Muchas de sus obras son inaprensibles y han sido concebidas con la idea de romper con la tradicional representación de cerámica-objeto. De este grupo llama la atención Línia 7 x 13 una pieza formada por trece líneas regulares de siete pequeñas placas cuadrangulares de porcelana blanca con marco pintado en negro que destacan del fondo rojo de lona frontlite. El impacto del color blanco de la arcilla sobre el rojo sangre del soporte plastificado produce un efecto tan conmocionador como engañoso. El visitante se siente incapaz de discernir si la obra es pintada o es tridimensional.
Malla es su última creación. Es una obra en forma de nube que pende del techo. Está realizada con tela metálica doblada con dulzura y aunque no lo parezca, trabajada de un modo muy estudiado. Evoca un amasijo de tul ilusión. De ella cuelgan indiscriminadamente pequeños aros de porcelana teñida de negro. Por un lado, esta pieza recuerda la escultura de gran formato con la que Antoni Tàpies coronó el edificio de su Fundación ubicada en la calle Aragón de Barcelona y a la que dio el nombre de Núvol i cadira. Por otro lado, la obra presenta absoluta fidelidad al lenguaje artístico de Mia Llauder. Es una escultura-móbil, es etérea y aérea y es tan sutil y delicada como la porcelana y como ella misma.

Entrevista amb l’Emili Sempere:


Revista TerrArt .